Privacidad y uso de IA
Qué pasa con lo que escribes cuando hablas con Lía. En claro y sin letra pequeña.
Estás hablando con una IA, no con una persona
Lía es un asistente conversacional con inteligencia artificial. No es una persona y no puede fingir serlo: si le preguntas si es una máquina, te lo dice. Y no depende de la buena voluntad de nadie — el sistema bloquea esa respuesta por dos sitios: Centro Logopedia no puede dejar configurado que lo niegue, y si el modelo lo escribiera por su cuenta, no llega a salir. Es el artículo 50 del Reglamento europeo de IA, y no es negociable ni para nosotros ni para el negocio.
Lo que escribe Lía también va marcado para las máquinas: cada respuesta lleva una señal de que la ha escrito una IA, y de cada una se guarda 90 días su huella (no el texto), para que cualquiera pueda comprobar si un texto salió de aquí. Cómo se hace y sus límites: aviso legal de BrandyGo.
Cuando algo necesita a alguien de verdad —una reserva, una duda de salud, un caso concreto— te deriva al equipo de Centro Logopedia.
De dónde sale lo que te cuenta, y quién responde de ello
Todo lo que Lía dice sobre Centro Logopedia —precios, horarios, qué servicios hay y cuáles no, condiciones— sale de una ficha que mantiene el propio negocio. No la escribimos nosotros y no la revisamos: Centro Logopedia la actualiza cuando quiere, hablando con su asistente, y desde ese momento es lo que se cuenta aquí. Si algo no está en esa ficha, Lía no se lo inventa: te dice que no lo tiene confirmado y te pasa con el equipo.
Por eso de la exactitud de esa información responde Centro Logopedia, igual que responde de lo que pone en su web o en los avisos de su centro. Asentia pone la herramienta y se ocupa de que Lía no diga nada que el negocio no haya escrito; lo que el negocio decide escribir es suyo.
Y una cosa que en un centro sanitario importa más que ninguna: Lía no valora la salud de nadie. Qué le pasa a quien viene, si necesita tratamiento o si «es normal a su edad» sólo lo puede decir quien le atienda, después de verle. Lía te explica cómo trabaja Centro Logopedia, en qué consiste la primera valoración y te ayuda a pedirla; nada de lo que diga sustituye a esa consulta.
Qué se guarda de tu conversación
Para que Centro Logopedia pueda ver qué le preguntan sus pacientes y sus familias y mejorar la atención, se registra:
- Lo que escribes no se guarda. En un centro sanitario casi todo lo que se cuenta tiene que ver con la salud, así que de cada mensaje sólo queda que lo hubo, de qué tipo era (precio, horario, cita…) y cuándo.
- Un identificador anónimo de la conversación, que vive en tu navegador para que puedas volver y ver o anular tus citas desde este mismo móvil. No es un usuario ni una cuenta: viaja con cada mensaje para que la conversación siga siendo la misma, y sólo sirve en este chat. Si entraste con tu enlace personal (el que te manda Centro Logopedia), ese enlace también se queda en este navegador para reconocerte la próxima vez y enseñarte tus citas; se olvida si Centro Logopedia te lo cambia o si borras los datos del navegador.
- Si reservas y dejas tu correo (es opcional), se usa sólo para lo tuyo con Centro Logopedia: la confirmación de la cita (o, si Centro Logopedia confirma las citas, que la has pedido y si te la acepta o no), un recordatorio el día antes y el aviso si cambia o se anula; cada uno lleva un enlace con el que puedes verla, cambiarla de hora o anularla tú. Si Centro Logopedia te devuelve dinero, te llega cuánto, cómo y de qué, y si te manda tu factura o tu presupuesto, te llega ahí. Si viniste, al día siguiente puedes recibir un único mensaje dándote las gracias y pidiéndote una reseña, con el enlace del negocio (no se repite en 90 días). Si te apuntas a la lista de espera, tu nombre, tu teléfono y tu correo (si lo diste) se guardan hasta la fecha que dijiste, para avisarte si se libera una hora. Para publicidad sólo se usa lo que se cuenta más abajo, en «Si Centro Logopedia te escribe para que vuelvas», y puedes negarte.
- La fecha y hora, y una etiqueta de qué tipo de pregunta era (precio, horario, cita…).
Y quién lo lee: Centro Logopedia. El equipo entra a su panel con su contraseña y ve esas preguntas tal y como quedaron guardadas —ya sin tu teléfono, sin tu correo y sin lo que hayas contado de tu salud—, con su fecha. Es el sentido de todo esto: que sepan qué les preguntan y qué no supieron contestar. Ningún negocio ve las conversaciones de otro, y Asentia sólo entra a esos datos para mantener el servicio o cuando Centro Logopedia lo pide — nunca para nada suyo.
No se guarda tu dirección IP junto a la conversación, no hay registro ni cuenta, y no se te sigue por otras webs. Tampoco se usa nada de esto para publicidad de terceros.
Esta página no pone cookies. Lo que deja en tu navegador es ese identificador (y tu enlace personal, si entraste con él), que sólo sirven en este chat: no te reconocen fuera de él. La cookie de acceso existe sólo para el dueño del negocio cuando entra a su panel, no para quien usa el chat.
Y mientras tienes una hora guardada a medio pedir, esa hora se queda sólo en esta pestaña, para que no la pierdas si se recarga (en el iPhone pasa al volver de otra app): se borra al pedir la cita, al caducar esa hora (unos minutos) o al cerrar la pestaña, y no sale de tu móvil.
Tu IP sí se usa un momento, y preferimos decirlo: sirve de contador para frenar el abuso (que nadie machaque el chat a mensajes). Vive en un contador que caduca a los dos minutos y se borra solo; no va unida a lo que escribes ni al identificador de tu conversación.
Si prefieres hablar en vez de escribir
El botón del micrófono es para eso: hablas, y lo que has dicho aparece escrito en el campo de texto para que lo leas y lo corrijas antes de mandarlo. No se envía nada por tu cuenta.
Para convertir tu voz en texto, esa grabación se manda a OpenAI —el mismo proveedor que escribe las respuestas—, que puede procesarla en servidores de Estados Unidos. Vuelve como texto y ahí se acaba: el audio no se guarda en ninguna parte, ni aquí ni en el registro de la conversación. Lo único que puede quedar es el texto, si lo mandas, y con el mismo filtro que todo lo demás.
Si le cuentas algo de tu salud, eso no se guarda
Hay cosas que la gente escribe sin pensarlo: que está embarazada, que toma una medicación, que le duele algo. Es información sensible y no tiene por qué quedarse en ningún sitio.
Cuando el sistema detecta que tu mensaje habla de tu salud —o de la de un familiar que menciones—, ese texto no se guarda: en la base de datos queda una marca que dice que hubo un mensaje y que no se conserva. Centro Logopedia sigue viendo que ha recibido una consulta de salud —y cuántas—, pero no lo que contaste.
Conviene decir hasta dónde llega: es una detección automática y está escrita en castellano, así que no es infalible —un mensaje en otro idioma, o con una forma de decirlo que no reconozca, puede quedar guardado. Por eso detrás hay una segunda red que no depende de acertar: a los 90 días se borra igual. Y si ves que algo tuyo se ha quedado registrado, pídenos que lo borremos y lo hacemos.
Lía sí lee lo que escribes en ese momento para poder responderte y derivarte bien. Lo que no ocurre es que se quede archivado.
En un centro sanitario es normal contar para qué se viene. Aquí sirve para orientarte sobre qué cita pedir y no se archiva en la conversación; lo que importe para la atención se lo cuentas en consulta a quien te atienda, y eso sí va a la historia clínica (lo tienes más abajo).
Tu historia clínica en Centro Logopedia
Centro Logopedia es un centro sanitario y la ley le obliga a llevar una historia clínica de cada paciente (Ley 41/2002, de autonomía del paciente): por qué viene, la valoración, los objetivos, lo que se hace en cada sesión, los informes y el alta. La escribe y la firma quien le atiende, con su número de colegiado o colegiada.
Para esto no se pide permiso, y es a propósito. La base es la asistencia sanitaria (artículo 9.2.h del Reglamento General de Protección de Datos), no el consentimiento. Por eso tampoco se borra porque se pida: la ley obliga a Centro Logopedia a conservarla al menos quince años desde el fallecimiento del paciente (Ley 7/2002, de Ordenación Sanitaria de Cantabria, artículo 72). Si pides que se borre, Centro Logopedia te explica qué se puede borrar y qué tiene que guardar.
Quién la ve. Sólo las personas del centro a las que Centro Logopedia ha dado permiso para la historia clínica; quien da citas o cobra no la ve si no la necesita para su trabajo. Cada vez que alguien la abre o la imprime queda apuntado quién y cuándo, y ese registro no se puede borrar. Una nota firmada no se cambia: si hay que corregir algo, se añade la corrección y la nota original sigue a la vista. Se guarda en servidores de la Unión Europea (Fráncfort).
Y la inteligencia artificial. Lía, el asistente de este chat, no la ve nunca. Centro Logopedia usa además un asistente interno con inteligencia artificial que puede leerla cuando alguien del equipo con permiso se lo pide, para ordenar las notas o preparar el borrador de un informe, que siempre revisa y firma una persona. Cada lectura queda apuntada a nombre de quien la pidió. Lo que lee se manda a OpenAI sólo para contestar (puede procesarse en Estados Unidos, con las garantías previstas para esas transferencias), no se usa para entrenar modelos y no se queda guardado en la conversación. Ese asistente no diagnostica ni decide nada sobre la atención.
Tu derecho a verla. Puedes pedir una copia de tu historia clínica, o la de tu hijo o hija si eres su padre, su madre o su tutor. La ley deja fuera las anotaciones subjetivas de los profesionales y los datos de otras personas (artículo 18 de la Ley 41/2002).
Si pides cita para otra persona, o el paciente es menor
Muchas veces escribe una madre, un padre o quien cuida al paciente. Al confirmar la cita se guardan el nombre del paciente y, aparte, el de quien la pide, su relación con el paciente y su teléfono, para gestionar esa cita; queda guardado el texto que aceptó y cuándo. El teléfono de la familia y el del paciente se guardan por separado: no se da por hecho que sean el mismo. Centro Logopedia decide, para cada paciente, qué familiares reciben los avisos y las facturas.
Si el paciente es menor de 14 años, lo que dependa de su consentimiento —por ejemplo, recibir avisos por WhatsApp— lo deciden sus padres o tutores, que también pueden ejercer sus derechos en su nombre. Desde los 14 años puede decidirlo él mismo (artículo 7 de la Ley Orgánica 3/2018). Lo que se refiere a su atención sanitaria sigue las reglas de la Ley 41/2002, que el centro aplica en consulta.
Quién recibe información de su salud. De un menor, sus padres o su tutor, por la patria potestad (artículo 154 del Código Civil); a otra persona de la familia, sólo si ellos lo autorizan. Desde los 18 años, su familia sólo la recibe si el paciente lo permite (artículo 5 de la Ley 41/2002).
El consentimiento informado. Antes de valorar o tratar, el centro explica en qué consiste y pide el consentimiento: por regla general de palabra, y por escrito cuando la ley o su protocolo lo piden. Por un menor lo da su madre, su padre o su tutor, después de escuchar su opinión; desde los 16 años, el propio paciente (artículos 8 y 9 de la Ley 41/2002). En la historia queda apuntado qué se consintió, quién lo dio, cómo y dónde está el documento, y si se retira, que puede ser por escrito en cualquier momento.
Los documentos de tu historia. Si firmas un consentimiento en papel o traes un informe o una prueba de otro profesional, Centro Logopedia puede guardar una copia, en PDF o en foto, dentro de tu historia clínica. Es parte de ella: la ven las mismas personas, abrirla queda apuntado, no se cambia y se conserva el mismo tiempo. Las fotos se guardan sin los datos que el móvil mete dentro, como la ubicación. Lo que dicen esos documentos no se manda a ninguna inteligencia artificial. Si pides una copia de tu historia, va con ellos.
Si Centro Logopedia te escribe para que vuelvas
Si ya has sido paciente y hace tiempo que no vienes, Centro Logopedia puede escribirte alguna vez (por WhatsApp o por correo) o llamarte, para ofrecerte volver a sus servicios. Para eso usa tu nombre, tu contacto y tu última visita. Lo permite la ley a quien ya es paciente, y sólo con servicios parecidos a los que contrataste (Ley 34/2002, artículo 21.2).
Puedes decir que no cuando quieras y gratis: al reservar (en la tarjeta de tu cita), en el enlace de tu cita («Prefiero que no me escriban para eso»), o contestando BAJA a cualquiera de esos mensajes. Lo que pides desde tu cita queda guardado como tuyo y Centro Logopedia no lo puede quitar.
Si pides una factura
Si pides una factura a tu nombre, se guardan los datos que lleva (tu nombre, tu NIF y, si lo das, tu dirección), porque la ley obliga a conservarla al menos cuatro años. Como exige el sistema VERI*FACTU, el registro de esa factura se envía a la Agencia Tributaria a través de Verifacti (Bilbabit, S.L., España). En las facturas de Centro Logopedia figuran también el nombre del paciente y el de quien le atendió, y pueden ir a nombre de su padre, su madre o su tutor.
Si escribes tu teléfono aquí
No se guarda. Si escribes tu teléfono, tu correo, tu DNI o un número de cuenta o de tarjeta en el chat, se sustituyen por una marca antes de que el mensaje llegue a la base de datos: ni Centro Logopedia ni nadie los ve aquí. Lía tampoco te los pide, y no reserva ni cierra nada por su cuenta.
Conviene decir lo que ese filtro no hace: no reconoce nombres. Si escribes tu nombre en el chat, se queda en el registro de esa conversación hasta el borrado de los 90 días —o antes, si nos pides que lo borremos.
Para hablar con Centro Logopedia está el botón: abre tu WhatsApp o tu teléfono con el mensaje ya escrito —solo con lo que tú hayas dicho— y a partir de ahí la conversación es directamente entre Centro Logopedia y tú, fuera de Lía.
Quién más ve estos datos
- OpenAI — genera las respuestas y transcribe el audio si le hablas. Tus mensajes se le envían para eso y pueden procesarse en servidores de Estados Unidos, con las garantías previstas para esas transferencias. También lee la historia clínica cuando alguien del equipo de Centro Logopedia se lo pide a su asistente interno (lo tienes arriba). Lo que le manda el asistente interno que usa el equipo de Centro Logopedia va con los nombres de los pacientes y de sus familiares, sus teléfonos, correos y DNI cambiados por un código: el nombre de verdad sólo vuelve a aparecer en la pantalla de Centro Logopedia. Lo que el equipo le dicta por voz o le enseña en una foto no se puede poner en código: va tal cual para pasarlo a texto.
- Supabase — guarda la ficha del negocio y el registro de conversaciones, las citas, la historia clínica y los documentos que Centro Logopedia guarda en tu ficha. Esa base de datos está en la Unión Europea (Fráncfort).
- Vercel — aloja y hace funcionar el asistente. El servidor que atiende tu conversación está en Fráncfort (Alemania), dentro de la Unión Europea, en la misma ciudad que la base de datos de arriba: tu mensaje no sale de Europa para que alguien te conteste. Lo único que cruza el Atlántico es lo que se le manda a OpenAI para redactar la respuesta, y eso está dicho ahí arriba.
- Resend — manda los correos de tus citas (confirmación, recordatorio, cambios) si dejas tu correo. Puede procesarlos en Estados Unidos, con las garantías previstas para esas transferencias.
- Verifacti (Bilbabit, S.L., España) y la Agencia Tributaria — sólo si pides una factura: reciben su registro, como obliga VERI*FACTU.
Cada uno trata solo lo imprescindible para prestar el servicio.
Cuánto se guarda cada cosa
Las conversaciones se borran a los 90 días, solas. No es una intención ni una política escrita en un papel: hay un proceso automático que se ejecuta todos los días en la base de datos y elimina todo lo que haya cumplido ese plazo —el texto, la etiqueta, la hora y el identificador de la conversación—, dejando anotado cuántas filas ha borrado. Y no sólo el registro principal: si en algún momento se hizo una copia de esas conversaciones para una migración, el mismo proceso la barre con el mismo plazo.
Lo demás tiene su propio plazo:
- Tus citas y los datos que das al reservar (nombre, teléfono y, si lo das, tu correo): mientras Centro Logopedia los necesite para atenderte. Puedes pedir que se borren, salvo lo que forme parte de la historia clínica.
- La historia clínica: al menos quince años desde el fallecimiento del paciente (Ley 7/2002, de Ordenación Sanitaria de Cantabria, artículo 72).
- Las facturas: al menos cuatro años, porque lo exige la ley.
- Las copias de seguridad: lo que se borra desaparece también de ellas a los siete días.
Si escribes a Centro Logopedia por WhatsApp o por teléfono, esa conversación ya es suya y se rige por su propia política, no por esta.
Qué puedes pedir
Puedes pedir acceder, rectificar, suprimir, limitar su uso, oponerte o portar tus datos. Lo más directo es hablar con Centro Logopedia por WhatsApp al 614 45 68 20 o por teléfono al 614 45 68 20.
Lo propio de un centro sanitario: puedes pedir una copia de tu historia clínica y que se corrija lo que esté mal, pero no que se suprima mientras la ley obliga a conservarla. Si el paciente es menor de 14 años, estos derechos los ejercen sus padres o tutores. Centro Logopedia tiene un mes para contestarte.
Si pides que se borren tus datos y hay algo que la ley obliga a guardar (tus facturas o tu historia clínica), en vez de borrarse se bloquean: se guardan apartados, nadie los ve ni los usa, y sólo se entregarían a un juez, a la Fiscalía o a una autoridad que los pida (artículo 32 de la Ley Orgánica 3/2018). Se destruyen cuando ya no hay obligación de guardarlos.
Si crees que no se ha atendido bien tu solicitud, puedes reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos (aepd.es).
Quién es Centro Logopedia y cómo reclamar
Centro Logopedia · Calle de ejemplo 8, 1.º, 39002 Santander · teléfono 614 45 68 20. Es quien te presta el servicio y responde de él, y el responsable del tratamiento de tus datos.
Si tienes una queja o una reclamación, díselo a Centro Logopedia (teléfono 614 45 68 20) o en el propio local. Tiene que contestarte lo antes posible y, como mucho, en un mes. Si no se resuelve, puedes acudir a la oficina de consumo de tu ayuntamiento o de tu comunidad autónoma.
Encargado del tratamiento: Fidel Echevarría González (Asentia), NIF 72188756J · Calle Los Laureles, n.º 230, bloque 4, bajo B, 39310 Miengo (Cantabria) · asentia.studio@gmail.com.
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Última actualización: octubre de 2026. Si cambia algo relevante en cómo se tratan los datos, se refleja aquí.
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