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Privacidad y uso de IA

Qué pasa con lo que escribes cuando hablas con Mara. En claro y sin letra pequeña.

Salón Lúa decide para qué se usan estos datos (es el responsable del tratamiento). Asentia pone la tecnología y trata los datos solo por encargo suyo y para que el asistente funcione.

Estás hablando con una IA, no con una persona

Mara es un asistente conversacional con inteligencia artificial. No es una persona y no puede fingir serlo: si le preguntas si es una máquina, te lo dice. Y no depende de la buena voluntad de nadie — el sistema bloquea esa respuesta por dos sitios: Salón Lúa no puede dejar configurado que lo niegue, y si el modelo lo escribiera por su cuenta, no llega a salir. Es el artículo 50 del Reglamento europeo de IA, y no es negociable ni para nosotros ni para el negocio.

Lo que escribe Mara también va marcado para las máquinas: cada respuesta lleva una señal de que la ha escrito una IA, y de cada una se guarda 90 días su huella (no el texto), para que cualquiera pueda comprobar si un texto salió de aquí. Cómo se hace y sus límites: aviso legal de BrandyGo.

Cuando algo necesita a alguien de verdad —una reserva, una duda de salud, un caso concreto— te deriva al equipo de Salón Lúa.

De dónde sale lo que te cuenta, y quién responde de ello

Todo lo que Mara dice sobre Salón Lúa —precios, horarios, qué hay y qué no, ingredientes, condiciones— sale de una ficha que mantiene el propio negocio. No la escribimos nosotros y no la revisamos: Salón Lúa la actualiza cuando quiere, hablando con su asistente, y desde ese momento es lo que se cuenta aquí. Si algo no está en esa ficha, Mara no se lo inventa: te dice que no lo tiene confirmado y te pasa con el equipo.

Por eso de la exactitud de esa información responde Salón Lúa, igual que responde de lo que pone en su carta, en su escaparate o en su web. Asentia pone la herramienta y se ocupa de que Mara no diga nada que el negocio no haya escrito; lo que el negocio decide escribir es suyo.

Y una cosa práctica, que es la que de verdad importa: para lo que no admite un error —una alergia o intolerancia, si algo te conviene por tu situación, o si queda sitio a una hora concreta— Mara te va a decir lo que hay y te va a pedir que lo confirmes con el equipo al pedir o al reservar. No es una fórmula de cortesía: es que eso lo comprueba una persona, mirándolo, y ahí no hay asistente que valga.

Qué se guarda de tu conversación

Para que Salón Lúa pueda ver qué le preguntan sus clientes y mejorar la atención, se registra:

Y quién lo lee: Salón Lúa. El equipo entra a su panel con su contraseña y ve esas preguntas tal y como quedaron guardadas —ya sin tu teléfono, sin tu correo y sin lo que hayas contado de tu salud—, con su fecha. Es el sentido de todo esto: que sepan qué les preguntan y qué no supieron contestar. Ningún negocio ve las conversaciones de otro, y Asentia sólo entra a esos datos para mantener el servicio o cuando Salón Lúa lo pide — nunca para nada suyo.

No se guarda tu dirección IP junto a la conversación, no hay registro ni cuenta, y no se te sigue por otras webs. Tampoco se usa nada de esto para publicidad de terceros.

Esta página no pone cookies. Lo que deja en tu navegador es ese identificador (y tu enlace personal, si entraste con él), que sólo sirven en este chat: no te reconocen fuera de él. La cookie de acceso existe sólo para el dueño del negocio cuando entra a su panel, no para quien usa el chat.

Y mientras tienes una hora guardada a medio pedir, esa hora, la conversación y lo que llevas escrito en el formulario se quedan sólo en esta pestaña, para que no lo pierdas si se recarga (en el iPhone pasa al volver de otra app): se borra al pedir la cita, al caducar esa hora (unos minutos) o al cerrar la pestaña, y no sale de tu móvil.

Tu IP sí se usa un momento, y preferimos decirlo: sirve de contador para frenar el abuso (que nadie machaque el chat a mensajes). Vive en un contador que caduca a los dos minutos y se borra solo; no va unida a lo que escribes ni al identificador de tu conversación.

Si prefieres hablar en vez de escribir

El botón del micrófono es para eso: hablas, y lo que has dicho aparece escrito en el campo de texto para que lo leas y lo corrijas antes de mandarlo. No se envía nada por tu cuenta.

Para convertir tu voz en texto, esa grabación se manda a OpenAI —el mismo proveedor que escribe las respuestas—, que puede procesarla en servidores de Estados Unidos. Vuelve como texto y ahí se acaba: el audio no se guarda en ninguna parte, ni aquí ni en el registro de la conversación. Lo único que puede quedar es el texto, si lo mandas, y con el mismo filtro que todo lo demás.

Si le cuentas algo de tu salud, eso no se guarda

Hay cosas que la gente escribe sin pensarlo: que está embarazada, que toma una medicación, que le duele algo. Es información sensible y no tiene por qué quedarse en ningún sitio.

Cuando el sistema detecta que tu mensaje habla de tu salud —o de la de un familiar que menciones—, ese texto no se guarda: en la base de datos queda una marca que dice que hubo un mensaje y que no se conserva. Salón Lúa sigue viendo que ha recibido una consulta de salud —y cuántas—, pero no lo que contaste.

Conviene decir hasta dónde llega: es una detección automática y está escrita en castellano, así que no es infalible —un mensaje en otro idioma, o con una forma de decirlo que no reconozca, puede quedar guardado. Por eso detrás hay una segunda red que no depende de acertar: a los 90 días se borra igual. Y si ves que algo tuyo se ha quedado registrado, pídenos que lo borremos y lo hacemos.

Mara sí lee lo que escribes en ese momento para poder responderte y derivarte bien. Lo que no ocurre es que se quede archivado.

Tu ficha en Salón Lúa: tus visitas y, sólo con tu permiso, tu salud

Si eres cliente, Salón Lúa puede apuntar en tu ficha qué se te hizo en cada visita (los productos, la fórmula, cómo fue) para atenderte igual la próxima vez. Lo ve sólo su equipo.

Tus datos de salud que tengan que ver con los tratamientos —alergias, sensibilidad de la piel, medicación o embarazo— sólo se apuntan si das tu permiso explícito, aparte de todo lo demás. Lo das tú, con un enlace que te manda Salón Lúa, después de leer qué se guarda y para qué; queda guardado qué texto aceptaste y cuándo. Si ya se lo habías dado antes de que Salón Lúa usara esta aplicación, Salón Lúa ha podido traerlo de su programa anterior declarando que lo tenía (queda apuntado así, con la fecha): vale igual, y lo retiras diciéndoselo a Salón Lúa. Sólo los ve el equipo de Salón Lúa, para atenderte con seguridad, y se guardan en la Unión Europea. Si alguien del equipo lo apunta dictándoselo a su asistente, ese mensaje pasa por OpenAI para entenderlo y no se queda guardado en la conversación. Puedes retirarlo cuando quieras, con ese mismo enlace o diciéndoselo a Salón Lúa: al retirarlo, se borran (lo hecho antes con tu permiso sigue siendo válido). Si no lo das, no se apunta nada de tu salud y puedes pedir cita igual.

Lo que firmas. Si firmas algo para Salón Lúa (una autorización o un presupuesto, por ejemplo), puede guardar una copia, en PDF o en foto, en tu ficha. La ve su equipo, abrirla queda apuntado y se borra si pides que se borren tus datos. Las fotos se guardan sin los datos que el móvil mete dentro, como la ubicación.

Si Salón Lúa te escribe para que vuelvas

Si ya has sido cliente y hace tiempo que no vienes, Salón Lúa puede escribirte alguna vez (por WhatsApp o por correo) o llamarte, para ofrecerte volver a sus servicios. Para eso usa tu nombre, tu contacto y tu última visita. Lo permite la ley a quien ya es cliente, y sólo con servicios parecidos a los que contrataste (Ley 34/2002, artículo 21.2).

Puedes decir que no cuando quieras y gratis: al reservar (en la tarjeta de tu cita), en el enlace de tu cita («Prefiero que no me escriban para eso»), o contestando BAJA a cualquiera de esos mensajes. Lo que pides desde tu cita queda guardado como tuyo y Salón Lúa no lo puede quitar.

Si pides una factura

Si pides una factura a tu nombre, se guardan los datos que lleva (tu nombre, tu NIF y, si lo das, tu dirección), porque la ley obliga a conservarla al menos cuatro años. Como exige el sistema VERI*FACTU, el registro de esa factura se envía a la Agencia Tributaria a través de Verifacti (Bilbabit, S.L., España).

Si escribes tu teléfono aquí

No se guarda. Si escribes tu teléfono, tu correo, tu DNI o un número de cuenta o de tarjeta en el chat, se sustituyen por una marca antes de que el mensaje llegue a la base de datos: ni Salón Lúa ni nadie los ve aquí. Mara tampoco te los pide, y no reserva ni cierra nada por su cuenta.

Conviene decir lo que ese filtro no hace: no reconoce nombres. Si escribes tu nombre en el chat, se queda en el registro de esa conversación hasta el borrado de los 90 días —o antes, si nos pides que lo borremos.

Para hablar con Salón Lúa está el botón: abre tu WhatsApp o tu teléfono con el mensaje ya escrito —solo con lo que tú hayas dicho— y a partir de ahí la conversación es directamente entre Salón Lúa y tú, fuera de Mara.

Quién más ve estos datos

Cada uno trata solo lo imprescindible para prestar el servicio.

Cuánto se guarda cada cosa

Las conversaciones se borran a los 90 días, solas. No es una intención ni una política escrita en un papel: hay un proceso automático que se ejecuta todos los días en la base de datos y elimina todo lo que haya cumplido ese plazo —el texto, la etiqueta, la hora y el identificador de la conversación—, dejando anotado cuántas filas ha borrado. Y no sólo el registro principal: si en algún momento se hizo una copia de esas conversaciones para una migración, el mismo proceso la barre con el mismo plazo.

Lo demás tiene su propio plazo:

Si escribes a Salón Lúa por WhatsApp o por teléfono, esa conversación ya es suya y se rige por su propia política, no por esta.

Qué puedes pedir

Puedes pedir acceder, rectificar, suprimir, limitar su uso, oponerte o portar tus datos. Lo más directo es hablar con Salón Lúa por WhatsApp al 614 45 68 20 o por teléfono al 614 45 68 20. También puedes escribir a asentia.studio@gmail.com y lo tramitamos con ellos.

Si pides que se borren tus datos y hay algo que la ley obliga a guardar (tus facturas), en vez de borrarse se bloquean: se guardan apartados, nadie los ve ni los usa, y sólo se entregarían a un juez, a la Fiscalía o a una autoridad que los pida (artículo 32 de la Ley Orgánica 3/2018). Se destruyen cuando ya no hay obligación de guardarlos. Salón Lúa tiene un mes para contestarte (puede alargarlo dos meses más si hace falta, diciéndote por qué).

Si crees que no se ha atendido bien tu solicitud, puedes reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos (aepd.es).

Quién es Salón Lúa y cómo reclamar

Salón Lúa · Calle de ejemplo 7, bajo, 39001 Santander · teléfono 614 45 68 20. Es quien te presta el servicio y responde de él, y el responsable del tratamiento de tus datos.

Si tienes una queja o una reclamación, díselo a Salón Lúa (teléfono 614 45 68 20) o en el propio local. Tiene que contestarte lo antes posible y, como mucho, en un mes. Si no se resuelve, puedes acudir a la oficina de consumo de tu ayuntamiento o de tu comunidad autónoma.

Encargado del tratamiento: Fidel Echevarría González (Asentia), NIF 72188756J · Calle Los Laureles, n.º 230, bloque 4, bajo B, 39310 Miengo (Cantabria) · asentia.studio@gmail.com.

Si ves algo ilegal en esta página, cómo avisarnos: aviso legal de BrandyGo.

Última actualización: octubre de 2026. Si cambia algo relevante en cómo se tratan los datos, se refleja aquí.

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